Encuentro con una leyenda y un auténtico lobo de mar.

Don SUSO LEIRO, el más grande navegante solitario gallego de todos los tiempos.

24 de julio de 2014. Muros.

Estoy en el náutico de Muros preparando el Fénix VI para trasladarlo hasta “Sanxenxo” al día siguiente.
Me concentro en dejar la cubierta bien limpia y llenar los tanques de agua, bajo un sol de justicia y desde primera hora de la mañana. De repente levanto la cabeza y “sorpresa” un pequeño velero de unos 8,5 metros de eslora está amarrando muy cerca de donde me encuentro. Lo primero que pienso es que este barco viene de muy lejos, garrafas de gas-oil amarradas en cubierta, una escalera de aluminio amarrada con un “cordelito” a los candeleros, un mástil como no había visto nunca, en forma de “V” invertida, una serie de velas aparejadas de forma muy poco ortodoxas, y una proa nada convencional.
Abandono por unos instantes mis interesantes tareas de mantenimiento, y me decido a acercarme hacia el lugar donde está amarrando una persona que en ese momento se encuentra de espaldas. En lo primero que me fijo es que está muy abrigado para el día que hace, con su peto de aguas de color rojo, buf que calor pienso,,,
Cuando ya estoy llegando a su lado se da la vuelta y descubro asombrado que se trata del legendario navegante solitario gallego, don SUSO LEIRO originario de Portonovo.

Este hombre posee un historial de navegaciones oceánicas en solitario increíble, y alguna de ellas por latitudes muy altas.
Hablo con él y se muestra muy amable y atento conmigo a pesar de su aparente cansancio. Se encuentra finalizando una de sus grandes travesías. Este será su último puerto de escala antes de arribar a Portonovo, su puerto base.

Yo suelo seguirlo a través de su blog y sabía que había iniciado una nueva aventura en el mes de diciembre partiendo de Portonovo para poner rumbo hacia el mar de Barents, al norte de Rusia. Desde esas fechas no había tenido más noticias de él hasta este día que soy testigo de su regreso a Muros, 8 meses más tarde.
Con su permiso le saco unas fotos y él me pide que se las envíe a su correo y a la taberna del puerto, cosa que hago con mucho gusto.
Conversamos unos minutos, mejor dicho, lo como a preguntas, y el muy paciente trata de complacerme contándome alguna anécdota curiosa como, que el bulbo que él mismo instaló en la proa cree que lo salvó de un fuerte golpe contra un ofni (objeto flotante no identificado) a la altura del cabo norte en Noruega, y en pleno invierno (2013).
Algo que me impactó muchísimo fue la decisión que había tomado de emprender este viaje en pleno mes de diciembre. Recordar el tremendo invierno que sufrimos y los durísimos temporales del mes de enero y febrero, con incontables alertas rojas en la mar.
Don Jesús acababa de llegar a Muros desde Fisterra, la noche anterior la había pasado en A Coruña, su primer puerto español de recalada desde que había zarpado hacía 8 meses.
Ahora estará descansando y recuperándose de esta última gran hazaña.
Seguramente ya estará pensando en la siguiente, pero sin duda él ya ha escrito una de las páginas más admirables e increíbles de la historia de la navegación moderna de este país.
Bienvenido a casa.
Arousa Náutica

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